Siglo XIX


En los albores del año de 1810, el gobierno virreinal por razones de política o tal vez debido al  aire de libertad que ya respiraba el pueblo de México, suprime los tributos y ordena que los españoles deban repartir sus tierras y agua a los indígenas despojados.

En “Los Llanos de Almería” en el sitio que poseyera y usufructuara el español Baltasar Orantes precisamente donde se ubica hoy la ciudad de Martínez de la Torre, indígenas totonacas que habían huido del éxodo del Totonacapan comenzaron a retornar atraídos por su secular amor a su terruño y atenidos a la fertilidad de las tierras, así como a la pesca y caza abundante y variada que les proporcionaban su alimentación cotidiana.

Como en el año de 1833, se fundó una colonia de franceses en Jicaltepec, su corriente de paso siguiendo la línea río arriba del “Bobos” fue acentuándose ya que tenían necesidad de transportar sus productos agrícolas o ganaderos a Teziutlán, Puebla, a base de “recuas”. Con ese paso se formó una vereda zigzagueante que con los años se hizo consistente y ancha lo suficiente para establecer un contacto directo con los moradores de “La Piedad”.

El general Don Guadalupe Victoria, al retirarse a la vida privada después de sus valiosos servicios a la patria, solicitó y obtuvo que se le entregara para su posesión y explotación las tierras que según datos se había adjudicado a su favor el general Félix María Calleja durante su estancia en el poder como  Virrey de la Nueva España, propiedades que estaban enclavadas dentro de las márgenes de los ríos Bobos y María de la Torre, las cuales comenzaban en Tlapacoyan y terminaban hasta el mar. Sus linderos eran terminantes no se fijaba superficie dimensional. Además agregó la posesión de la finca “El Jobo” que habían construido unos misioneros filipinos.

En el año de 1879, Paso de Novillos crece ante la llegada de los españoles, italianos, franceses y mestizos quienes toman posesión de la región, comprando o adjudicándose las propiedades al amparo de Contratos de arrendamientos o tenencia irregular, que poco a poco fueron regularizando al parecer los propietarios. Como se trataba de una región selvática, en realidad pocos se interesaban por explotar las tierras que por su magnífica ubicación, pastizales silvestres y agua abundante los conocedores las denominaban como un emporio con grandes perspectivas hacia el futuro.

La señora María de la Serna, heredera universal de la fortuna del general Don Guadalupe Victoria,  solicita los servicios del licenciado Rafael Martínez de la Torre para defender a su hijo quien cometió asesinato. El licenciado Rafael Martínez de la Torre acepta y logra impresionar al jurado con sus argumentos, y éste al otorgar su fallo, conmuta la pena de muerte por el exilio del reo.

La señora María de la Serna tiene problemas para pagar los servicios del licenciado Rafael Martínez de la Torre, así que como honorarios, don Rafael recibe parte de los terrenos y el resto lo adquiere pagando en efectivo.

El licenciado Martínez de la Torre, planea la explotación de las tierras compradas y recibidas en pago de sus servicios decidiendo dedicarlas a la cría de ganado bovino.

A punto de partir para Europa, el licenciado Don Rafael Martínez de la Torre es entrevistado por un grupo de vecinos de “Paso de Novillos”, quienes le manifiestan que al saber que se venden los terrenos, ellos están dispuestos a comprarlos siempre y cuando se les den las facilidades necesarias; el licenciado les ofrece no sólo facilidades de pago, sino que les dona el Fundo Legal para que levanten su ciudad y para la venta de solares comisiona al ingeniero Manuel Migoni quien hace la lotificación correspondiente. Concluida ésta misión, el licenciado Martínez de la Torre que aún no salía para Europa, comisiona al ingeniero Pedro Belli para que haga el trazo de la ciudad o población: señala la zona urbana centrando seis avenidas y dos calles, plaza principal y una alameda en la margen izquierda del río Bobos, cuya distancia debía cubrir exactamente el largo de la línea de los lotes señalados.

La gente que habitaba estas tierras sugirió al gobernador nombrar a este nuevo poblado “Lic. Rafael Martínez de la Torre”. El Gobernador del Estado escucha la petición y la considera correcta, por lo tanto les ofrece que en el Decreto de Ley, figurará también el cambio de nombre, únicamente les objeta que su proposición es discutible, ya que la colonia de franceses le puso precisamente “San Rafael” en honor del licenciado Martínez de la Torre. Les propone que se reduzca y sólo se utilice el apellido paterno y materno, proposición que es unánimemente aceptada, por lo tanto queda instituido que será “Martínez de la Torre”’.

Al iniciarse el año de 1883, la Villa de Paso de Novillos estrena su primer H. Ayuntamiento Municipal Constitucional, el cual queda integrado como sigue:

Alcalde Miguel Enrique Melgarejo Méndez.
Síndico Primero José Casazza.
Síndico Segundo Ramón Martínez.
Regidor Primero Ing. Pedro Belli.
Regidor Segundo José Ortiz Izquierdo.
Regidor Tercero Carlos Bay.
Regidor Cuarto Pedro Bringas.

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